domingo, 9 de agosto de 2015

En una ciudad sin audífonos


La música es aquella combinación de sonidos que inspiran y alegran tu vida. Sin importar el tipo de preferencia, es seguro que ella te puede generar varios sentimientos y hasta el presentimiento de poder viajar.

En otros tiempos la música entonces se escuchaba en la radio y en algunos tocadiscos de hogares con dinero suficiente para comprarlos. Hoy en día esto ha cambiado gracias al avance de la tecnología, la existencia de dispositivos exclusivamente para albergar música como también de teléfonos móviles con esta funcionalidad hacen que en la actualidad cualquier persona en el mundo tenga acceso a la música de su preferencia en sus bolsillos.

Con acceso a la música necesitamos un instrumento que aislé ese sonido a nuestros oídos, así nacieron los audífonos, aquellos cables que transforman una señal eléctrica en ondas sonoras. Ahora pensemos en el mundo actual y más específicamente en las grandes ciudades sin la existencia de estos dispositivos electrónicos, ¿qué pasaría si ya no tuviéramos audífonos los ciudadanos de las metrópolis ruidosas? ¡UNA TRAGEDIA!

Pensemos primero que todo en aquella sensación de paz que nos genera la música mientras estas caminando por las calles o te transportas en un vehículo. El soundtrack de tus caminatas diarias al trabajo o universidad nunca existirían sin estos benditos dispositivos electrónicos. Además agreguemos que nos ofrecen privacidad auditiva sin necesidad de afectar el ambiente de los otros, una idea simplemente genial.

Ahora sin poder aislar nuestros oídos con la música o programa de radio favorito seremos perjudicados por la contaminación auditiva que genera una ciudad con el tráfico, la gente y los ruidosos lugares. Imagina por un momento tener que escuchar:

1. Los problemas de los demás, sé que todos tienen problemas pero prefiero encargarme de los míos primero. A esto agreguemos las personas que no pueden hablar en un tono de voz normal por los teléfonos móviles o las molestas risas de grupos de personas que se hacen los graciosos por cualquier cosa que suceda a su alrededor.

2. El detestable bullicio que generan los vendedores ambulantes tanto en calles como en transporte público, sin contar los molestos personajes que se les da por cantar en el transporte, y por último el lenguaje soez que algunas personas utilizan para referirse a terceros.

3. La música que algunos miserables te obligan escuchar en el transporte público, normalmente estos sujetos no poseen audífonos pero si unos parlantes con una calidad de sonido horrible y alto volumen. No importa qué tipo de música escuchen nada es más irrespetuoso que eso.

Para cerrar recuerden siempre llevar consigo unos audífonos para evitar estos problemas, es un valioso consejo que les regalo desde este blog. Sé que por mi parte debo ser tolerante con estas situaciones y créanme que lo soy.

Querido lector, no crea que quien está escribiendo esto es una persona asocial que espera la destrucción del mundo, pero si quiero asegurarle que es preferible aislarme en mi propio mundo con música a tener que escuchar una ciudad desorganizada e irrespetuosa. ¡HE DICHO!

LARGA VIDA Y PROSPERIDAD.

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