Después de Full Metal Alchemist no tuve intensión de ver con dedicación otra
serie de anime, mi principal interés como han podido observar durante estos
años son los comics y por lo tanto todo lo relacionado con ellos. En 2013, leí
columnas y comentarios en varios blogs
sobre una serie anime llamada Attack On
Titan, además de ver varias imágenes en Tumblr y Twitter, era un
hecho que me estaba perdiendo de algo fenomenal pero consciente de ello decidí
no verla de inmediato sino cuando fuera el momento indicado.
Crecí con series anime como Dragon ball, Supercampeones, Samurai X,
Gundam Wing, Caballeros del Zodiaco y Evangelion,
esta última me marco por los robots y su temática religiosa. Después de la
impactante Neon Genesis Evangelion,
no encontré un anime que me atrapara desde su primer capítulo, pues no había en
mi opinión algún otro tema fantástico con el cual los japoneses me podrían
sorprender. El año pasado, llego el momento indicado y por simple curiosidad decidí
ver el primer episodio de Attack On
Titan o Shingeki no Kyojin, el
resultado fue que termine convirtiéndome en uno de los miles de fanáticos en el
mundo de tremenda historia, los japoneses demostraron que me equivocaba.